Regreso del icono: claves del nuevo Land Cruiser 250
El Toyota Land Cruiser es sinónimo de aventura, resistencia y fiabilidad extrema. Tras meses de expectación, la firma japonesa ha presentado oficialmente en Europa el Land Cruiser 250, una reinterpretación del todoterreno más carismático de la marca. La generación 250 recupera el perfil cuadrado, la doble óptica frontal y las capacidades mecánicas que lo hicieron famoso, pero al mismo tiempo introduce mejoras estructurales y tecnológicas para competir en 2024 con garantías frente a rivales como el Land Rover Defender y el Jeep Wrangler. Entre sus novedades, destaca la llegada de una versión mild hybrid de 48V asociada al clásico 2.8 diésel, con 204 CV y tracción total conectable.
El nuevo Land Cruiser 250 se ensambla sobre la plataforma TNGA-F, la misma que da vida al Toyota Land Cruiser 300, pero adaptada a los estándares europeos, apostando por una combinación de chasis de largueros y carrocería reforzada. Toyota ha buscado que este modelo destaque tanto por sus aptitudes en off-road extremo —gracias a la reductora, diferenciales bloqueables y una suspensión revisada— como por su eficiencia y confort en carretera. El retorno del Land Cruiser 250 supone, además, cubrir un nicho que la marca había dejado vacío en Europa durante dos años.
Tecnología, motorizaciones y equipamientos
En su debut europeo, el Land Cruiser 250 se ofrece con el conocido motor 2.8D de 204 CV y un par máximo de 500 Nm, asociado a una caja automática de 8 velocidades «Direct Shift». La gran novedad es la microhibridación de 48V, que permite homologar etiqueta ECO, mejorando consumos respecto generaciones anteriores y rebajando el CO2 hasta en 10%. Está previsto que en 2025 se sume una versión híbrida completa y otra variante gasolina para el mercado estadounidense. Las nuevas asistencias electrónicas incluyen el Multi-Terrain Select, cámara 360º, control de descenso y control de remolque. El interior da un paso adelante en calidad, manteniendo la robustez y el diseño práctico, pero añadiendo instrumentación digital de 12,3” y sistema multimedia Toyota Smart Connect compatible con CarPlay/Android Auto.
El SUV japonés estará disponible en configuraciones de 5 y 7 plazas, con acabados GX, VX y First Edition. El First Edition (solo 3.000 unidades para Europa) añade detalles exclusivos y una pintura bitono homenajeando al Land Cruiser 70. El maletero llega a 658 litros (hasta 1.900 con asientos abatidos) y la capacidad máxima de remolque es de 3.500 kg. Todas las versiones cuentan con siete airbags, alerta de tráfico trasero, frenada automática y control de crucero adaptativo. En cuanto a la seguridad, Toyota incorpora el paquete Toyota Safety Sense de última generación.
Comparativa y expectativas en el mercado SUV
Respecto a sus principales competidores, el Land Cruiser 250 destaca por su filosofía puramente off-road: a diferencia del Mercedes-Benz G-Class (mucho más orientado al lujo) o el Land Rover Defender (más tecnológico pero menos robusto), el Land Cruiser prioriza la fiabilidad, la facilidad de mantenimiento y la capacidad de soportar maltrato. Además, el sistema de microhibridación —pese a no ser una revolución— permite ofrecer unas cifras de consumo interesantes para un todoterreno de más de 2.200 kg: entre 8 y 8,5 l/100 km en ciclo combinado WLTP.
Las reservas para Europa ya están abiertas, con un precio de partida aproximado de 60.000 € y entregas a partir de septiembre de 2024. Toyota prevé vender más de 10.000 unidades anuales del Land Cruiser 250 solo en Europa, devolviendo el protagonismo a un coche que desde 1951 suma más de 11 millones de unidades vendidas a nivel global. El regreso del Land Cruiser supone no solo una apuesta técnica, sino también emocional para los puristas del 4x4 y los amantes de las aventuras fuera del asfalto.